lunes, 30 de enero de 2012

Trucos para reducir el estrés laboral

El estrés es uno de los mayores enemigos para cualquier trabajador. Su efecto sobre la salud es inmediato y también sobre nuestras capacidades. A mayor tensión laboral, menor rendimiento y a su vez mayor estrés. Os damos cinco consejos para romper este círculo vicioso y reducir el estrés laboral.

La crisis está pasando factura a la salud física y sobre todo psicológica de los trabajadores. Según datos de Proyecto Hombre, el número de diagnósticos de patologías por estrés habría aumentado entre un 5% y un 10% a lo largo de 2011.

El caso más típico es el del empleado que cada vez tiene más carga de trabajo y mayores expectativas por parte de su jefe. Está casi al límite de sus capacidades, pero solicitar una reducción de su carga laboral y sus responsabilidades podría traducirse en el despido, algo a lo que nadie quiere arriesgarse en un país con un 20% de parados. Como es lógico, todo esto se traduce en un estrés laboral.

Factores como la edad, las circunstancias familiares o el carácter intrínseco a cada persona afectan a su forma de encajar y gestionar el estrés. Sin embargo, existen una serie de trucos y actitudes que nos ayudarán a superar o por lo menos a reducir su impacto, como extraemos de una noticia publicada por The Wall Street Journal y que os exponemos a continuación.

1.- Encontrar sentido a nuestras tareas

El compromiso con un objetivo más allá del ascenso puede ayudar a gestionar mejor los niveles de estrés, según explica el psicólogo John Weaver, que llegó a esta conclusión durante un trabajo de consultoría para una empresa de cuidados de la salud en Wisconsin, debido a que habían tenido que trasladarse a otro edificio que además debían compartir. Como es lógico, la situación terminó afectando a la moral de los empleados. Para que recuperen una actitud positiva Weaver pidió a cada uno de ellos que recordasen por qué llevaban a cabo ese trabajo.

El propio psicólogo explica que generalmente las enfermeras no suelen escoger esa profesión por ser glamurosa o porque esté especialmente bien pagada, sino que hay un componente de ayudar al prójimo detrás.

2.- Controla tus expectativas

Dada la cantidad de horas y energía que invertimos en el trabajo quien más quien menos tiene una serie de expectativas puestas en él y en su carrera profesional o por lo menos en mejorar sus capacidades. En ocasiones las esperanzas de mejora pueden ser demasiado elevadas, no entrar dentro de los planes de la empresa o, simplemente, estar fuera de su alcance.

La crisis tampoco ha ayudado precisamente a que mejoren las condiciones laborales y las opciones de promoción o de conseguir beneficios adicionales de la empresa. Como es lógico, cuando todas estas expectativas no se cumplen o el empleado se da cuenta de que difícilmente lo harán, es posible caer en un estado de estrés, unido a cierta desidia. Una buena forma de evitarlo es nivelar las previsiones para acercarlas algo más a la realidad o por lo menos no dejarnos llevar por futuribles sobre los que no tenemos ningún tipo de control.

3.- Piensa en retos, no en problemas

La mente humana no está precisamente pensada para asimilar el cambio y de ahí que se tienda a ver este elemento como un problema. El ámbito laboral no es diferente, pero se puede afrontar de otra forma si en lugar de enfocarlos como problemas lo hacemos como retos u oportunidades de crecimiento.

Como explica Weaver, “las personas que enfocan el trabajo como una oportunidad para aprender están mucho más satisfechas con sus empleos y desempeño, además de estar más dispuestos a afrontar nuevos retos”.

4.- Simplifica

La denominada estrategia KISS o Keep it Simple (Stupid). Consiste en simplificar los problemas y buscar siempre una solución más sencilla. A nadie le gusta lidiar con la complejidad y de hecho ésta es una de las mayores fuentes de estrés en el trabajo. Por eso, hay que tratar de evitarla o por lo menos cambiar nuestro enfoque hacia ella.

Por simplificar también debe entenderse la capacidad de abstraerse del estrés externo que no podemos controlar. No sólo se refiere a la ansiedad que puedan provocarnos los compañeros, sino sobre todo a factores de la estrategia, forma de trabajar u organización de la empresa que pueden generar estrés, pero que a fin de cuentas escapan al nuestro control y sobre los que apenas tenemos influencia.

5.- Organízate y establece metas

Quizás el consejo más práctico. Las formas más habituales de estrés suelen ser por un exceso de trabajo y la sensación de que no somos capaces de abordar todas las tareas que debemos realizar o, en su defecto, por la indefinición de roles y tareas en la empresa que pueden hacernos sentir que no estamos siendo productivos.

La mejor solución para ambos problemas es la organización. En este punto existen miles de trucos y fórmulas para aumentar la productividad personal, pero aquí sólo comentaremos una: establecer una rutina de trabajo y tareas junto con una serie de metas a corto plazo. Una buena estrategia para conseguir una sensación de plenitud y de realización laboral, en otras palabras, haber cumplido, es ir alcanzado hitos día a día o semana a semana. Además, sin darnos cuenta esteremos trabajando sobre objetivos más amplios y más a largo plazo.

A estos cinco consejos se pueden añadir muchos otros pequeños trucos como seguir una alimentación equilibrada, tomar descansos en el trabajo, aprender a decir que no, ser flexible, practicar una afición o hacer ejercicio regularmente. En cualquier caso lo importante es encontrar la combinación de elementos que nos sirvan para ser capaces de evadirnos en algún momento del trabajo y sobre todo que propicien un cambio de mentalidad hacia nuestra labor en la empresa. Puede que al final todo se resuma en eso.

Fuente: aprendemas.com

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